Dormir

Acababa de llegar y ya se quería ir, no era una sensación nueva pero hace mucho no la sentía. La casa se sentía cómoda pero tal vez era la costumbre de siempre estar alerta por si debía salir corriendo ante la mínima señal de peligro o riesgo.

Una parte de ella estaba tranquila acostada en la cama pero otra se sentía en reclusión voluntaria, se quería mover para evitar sentir la sensación de que le crecieran raíces que era casi imposible, se movía de un lado a otro, trataba de acomodar las cortinas de forma diferente, dejó entrar la luz , se volvió a acostar.

Todo seguía en prácticas cajas y maletas, afuera estaba lo mínimo, era una estrategia para sobrevivir  que la hacía sentir más segura, si todo estaba empacado y había que correr no tardaría más de 5 minutos para poder hacerlo.

Al principio adjudicó el sentimiento al nuevo lugar, confiaba en que se pasaría y que en algún momento se desvanecería sin embargo llevaba ya unos meses ahí, la sensación seguía ahí.

Tal vez la mejor opción era ir a su computadora como su amiga Ari quien siempre encuentra vuelos baratos,  o meterme a esos sitios como Viaja Compara y encontrarlos e irse lejos por un tiempo para que extrañe ese lugar pero cuando lo dices en voz alta suena muy estúpido huir para seguir huyendo.

Eran las 10 de la mañana y trataba de acostumbrarse a todo, los colores, los sonidos, el colchón, las almohadas, la temperatura. Quería desechar esas ganas de huir, esa incomodidad que le causaba el miedo de quedarse menos tiempo del esperado que en cualquier momento recibiera un llamado que la obligara a correr de ahí.

Ese iba a ser ahora su espacio y debía de acostumbrarse. Había leído mucho sobre cambios y se escuchaban fáciles, la clave era dejarse llevar y fluir… que palabras tan complejas y tan difíciles de aplicar.

Se tenía que mover, lo sabía pero no entendía si estaba preparada, las ganas de sobrevivir iban de la mano aunque era un miedo que te paraliza para que te quedes donde conoces porque el hecho de salirse del cuadro aunque fuera unos segundos podría cambiar el curso de la historia.

Estaba en silencio y podía escuchar su respiración, trataba de hacer respiraciones profundas, una que otra lágrima salía de sus ojos sin razón aparente. Se cambiaba de posición aunque no llegaba estar totalmente cómoda, algo no la dejaba muy parecido a cuando hay un resorte de la cama que lastima.

REFERENCIAS: YouTube , Viaja Compara y GQ México 

Respiraba profundo, se tapó los ojos con su antebrazo y se puso en posición fetal cuidando de no subir los pies que seguían con sus tenis puestos pero que no quería quitarse (¿Qué tal si tenía que correr?) los párpados se le comenzaron a cerrar aunque no cedió de inmediato, resistió un poco pero el cansancio  hizo más fácil el proceso.

Algún día haré esto mío, algún día no me sentiré así, algún día esto pasará fueron los pensamientos antes de quedarse dormida.

 

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