La Ciudad de México y el descubrimiento del gigantesco templo azteca

Cuando las personas visitan las calles de la Ciudad de México, pueden hacerlo en busca de un bocado o echar un vistazo a sus impresionantes edificios del primer cuadro.

Pero es posible que no se den cuenta de que están en la cima de miles de años de historia. Y de vez en cuando, esa historia emerge en un sorprendente hallazgo arqueológico.

Eso es lo que sucedió cerca de la plaza del Zócalo de la ciudad, donde un enorme templo azteca, una cancha de pelota y una pila de huesos del cuello humano se escondían debajo de la superficie.

El increíble hallazgo estaba oculto debajo de una calle lateral donde alguna vez estuvo un hotel.

Años de excavaciones finalmente revelaron un templo que los arqueólogos dicen que tiene más de 500 años.

INAH, el instituto mexicano de antropología e historia, encontró que probablemente estuvo en uso al menos desde 1481 hasta 1519.

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El templo, construido para parecerse a una serpiente enrollada, fue en honor a Ehécatl, un dios del viento adorado por los aztecas como el creador que dio vida a la humanidad.

Esa adoración tenía un lado espeluznante: cerca de una cancha de pelota encontrada dentro del complejo del templo, los arqueólogos descubrieron 32 vértebras del cuello cortadas.

Las partes del cuerpo, creen los funcionarios, provenían de personas que fueron decapitadas como parte de un ritual de sacrificio en el templo.

El comunicado de INAH escribe que las edades de los cuerpos iban desde infantes hasta juveniles.

El instituto señala que el edificio habría dejado de usarse para el culto una vez que los españoles llegaran a lo que ahora es la Ciudad de México.

Tenochtitlan, como se la conocía entonces, era la ciudad del poderoso imperio azteca.

Sin embargo, cuando los españoles se mudaron y conquistaron, simplemente construyeron una nueva ciudad encima de estas edificaciones construyendo los nuevos edificios de la época colonial sobre de ellos.

Aunque muchas de esas ruinas han desaparecido, los primeros colonos registraron relatos de los esplendores que alguna vez llenaron el área.

Bernal Díaz del Castillo ayudó a invadir la ciudad azteca en la década de 1520 y una de las anotaciones que hizo, refiriéndose al lugar a donde llegaron es que se preguntaban si todo lo que veían era un sueño.

Pero sus observaciones fueron todo menos un sueño.

Desde entonces, han sido confirmados por excavaciones arqueológicas que han revelado magníficos templos y decenas de miles de artefactos.

Hoy en día, este templo cuenta actualmente con acceso para exponer el lugar donde  los niños pueden visitarlo y también el público general.

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Este en sí, es un museo divertido  ideal para las visitas escolares que explica de una forma más vívida la cultura que aún emerge de nuestros antepasados

Ciertamente no es la primera vez que una parte aparentemente mundana de la Ciudad de México revela una maravilla arqueológica.

Aún se siguen descubriendo más reliquias como el hallazgo de otro templo aún más antiguo de Ehécatl debajo de un supermercado.

La historia de civilización y colonización de México es complicada, por decir lo menos, pero nunca está lejos de la vida cotidiana.

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